Con el miedo de tener que dejar Madrid por causas mayores y por creer cosas que no debí con quien no debía, llevo dos semanas negras.
Menos mal que se decidió en mi piso el año pasado ir a las fiestas medievales de Teruel. Y doy fe de que esa ciudad existe.
A parte de que es muy bonita, el descubrimiento del año se llama Mistela (aunque yo me empeñara en llamarlo miscelánea o melopea), vino dulce que está a la par de rico que el vino caliente con miel que hierven, literalmente, en ollas suspendidas en hogueras; hecho que, además de calentar, de regalo te llevas un pestazo a humo que flipas.
A parte del humo y de algunas risas, me hice con un cuerno que suena, a lo Gondor, que apesta a vaca muerta que tira para atrás. Y otro regalo fue el pensar que sufro un posible rechazo a las copas de chocolate, por ingenuo y por "feliz" y....por gilipollas, para que nos vamos a engañar.
¿Por qué el ser humano se empeña en soñar con conseguir lo imposible? A mi me encanta auto azancadillarme en temas tormentosos/amorosos/estúpidos/sin ninguna razón de ser, y más si me dan alguna razón para comerme más aún mi cabeza feliz.
Y aquí estoy, en mi cuarto, dándole vueltas a mi cabeza, escuchando a Lana del Rey (para animar más si cabe aún), apestando a vaca muerta y comiéndome una copa de chocolate, último vestigio de gilipollez absoluta que me queda del desencanto hacia la masculinidad desatado por mi estado permanente de falsa felicidad, y por un chico que lo único que buscaba era un buen rato (o eso creo). Pero es lo que tenemos los Bridget Jones....
En fin, Teruel existe.
Día 370: Resumiendo...
Hace 1 hora.

1 falacias:
Si es que una mistela lo arregla todo ;)
Ánimo y a por la felicidad sicera!
Un besote!
Publicar un comentario en la entrada